
Desde tiempos remotos y debido a las necesidades que cada ser humano despliega en su accionar en el mundo, el intercambio de productos y la venta fue, es y será una de las profesiones tradicionales que existe en el mercado.
Y si bien solemos asociarla con productos, también vendemos ideas, servicios, sueños, oportunidades, como cuando contamos nuestros proyectos y buscamos generar nuevas situaciones de vida y deseamos que otros nos acompañen en la partida, por ejemplo.
La venta como toda profesión, genera momentos de alegría, de satisfacción y otros de tensión, o displacer. En algunos de ellos se puede llegar a sentir que las circunstancias giran dentro de lo previsto y en otros, no se puede visualizar el panorama deseado y se lo pinta de grises y negros. Nos ocurre a todos.
Nuestros estados de ánimo son cambiantes e inciden en la apreciación que tenemos de nosotros y de todo aquello que nos rodea.
Un pensamiento, una palabra generadas por nosotros o bien por lo que otro dice, nos puede generar emociones y sentimientos que pueden pasar por la conciencia o muy por debajo de ella y generarnos estados emocionales especiales.
Especiales porque pueden potenciarnos hacia la acción positiva o bien paralizarnos y llevarnos a momentos en los cuales la emoción no nos permite actuar livianamente. Necesitamos atender estos estados internos displacenteros , pues pueden llevarnos a generar conductas que nos inhiben de un desarrollo esperado, como también influir en la calidad de las relaciones que establecemos con el entorno. Estar conscientes de nuestras emociones y estados emocionales, puede ser la diferencia que lleve una diferencia a tu vida. Tal como lo propone Og Mandino, en su libro "El vendedor más grande del mundo":
“ Hoy seré dueño de mis emociones ...
¿Y como dominaré mis emociones a fin de que todos los días sean días felices y productivos?
Aprenderé este secreto de los siglos: Débil es aquel que permite que sus pensamientos controlen sus acciones, fuerte es aquel que compele a sus acciones que controlen su pensamiento. Todos los días cuando despierto seguiré este plan de batalla antes de ser capturado por las fuerzas del a tristeza, de la auto-compasión y del fracaso.
Hoy seré dueño de mis emociones
Y con este nuevo conocimiento comprenderé también y reconoceré estados de ánimo de aquel a quien visite. Toleraré su enojo y su irritación de hoy porque no sabe el secreto de dominar su mente. Puedo resistir sus saetas e insultos porque ahora sé que mañana cambiará y será un gozo visitarlo.
No juzgaré más a un hombre por una sola visita; no dejaré jamás de visitar de nuevo mañana a aquel que me demuestra odio. Hoy no comprará carrozas de oro por un centavo, y sin embargo mañana canjeará su casa por un árbol.
El conocimiento que tengo de este secreto será la llave que me abre las puertas de la riqueza. Hoy seré dueño de mis emociones
De aquí en adelante reconoceré e identificare el misterio de los estados de ánimo de toda la humanidad, y en mí. Desde este momento estoy preparado para dominar cualquier tipo de personalidad que se despierta en mí todos los días.
Dominaré mis estados de ánimo mediante una acción positiva, y cuando haya dominado mis estados de ánimo, controlaré mi destino. Hoy controlo mi destino, y mi destino es el convertirme en el vendedor más grande del mundo.
Seré dueño de mí mismo. Seré grande”
¿Mientras leías el texto pensaste en alguna situación? ¿En alguna persona? Si algo de lo dicho te interesó o te gustó, te invito a compartir estas reflexiones con aquellas personas que conoces e intuyes que esta lectura llevará un bien a sus vidas.
http://recursosconscientes.blogspot.com/

No hay comentarios:
Publicar un comentario